La nueva adaptación de Wuthering Heights dirigida por Emerald Fennell promete provocar, pero vuelve a tropezar con el mismo error histórico: vender la obra de Emily Brontë como “la mayor historia de amor de todos los tiempos”, cuando en realidad es un relato oscuro de obsesión, clasismo y violencia emocional que difícilmente puede suavizarse sin traicionar su esencia.
El tráiler —protagonizado por Margot Robbie y Jacob Elordi— apuesta por lo visualmente excesivo y sensual, pero sigue la tradición de adaptaciones que romantizan una historia donde Cathy rechaza a Heathcliff por estatus y él deriva en un personaje brutal. No es casual que muchas versiones corten la trama a la mitad, como la de 1939, mientras que excepciones como la de Peter Kosminsky en 1992, que sí cubre toda la novela, advierten al espectador que no hay nada “bonito” que celebrar.
En mi opinión, Wuthering Heights no fracasa en el cine por falta de talento, sino porque insiste en ser vendida como algo que nunca fue: una historia de amor cuando en realidad es una advertencia.











