Este lunes, el secretario de Economía Marcelo Ebrard presentó los resultados de la Consulta Pública para la revisión del T-MEC, el ejercicio más amplio que México ha realizado sobre el tratado: 30 sectores económicos consultados en los 32 estados del país. El resultado fue contundente: el 78.5% de los participantes se manifestó a favor de la renovación del acuerdo, aunque no del tratado tal como está.
México pide certidumbre: fuera las medidas unilaterales
La demanda central de los sectores consultados fue clara: que no se impongan aranceles fuera de lo previsto en el propio tratado y que los tres países avancen hacia una visión común capaz de competir con Asia. Ebrard fue enfático: mecanismos como la Sección 232 —aranceles por seguridad nacional— y la Sección 301 —medidas contra prácticas comerciales consideradas desleales— generan asimetrías que contravienen el espíritu del T-MEC. Para México, un tratado diseñado para ofrecer certidumbre jurídica no puede aplicarse de forma selectiva: sus reglas deben valer para los tres países por igual.
El ejemplo más concreto lo puso Ebrard sobre la mesa: Washington mantiene un arancel del 50% sobre el acero y el aluminio mexicanos vía Sección 232, pese a tener superávit comercial con México en esos rubros. “Es absurdo. Es violatorio al tratado y a la lógica comercial”, afirmó.
Por qué ninguno de los tres países puede darse el lujo de perderlo
Los números dimensionan lo que está en juego. Desde que entró en vigor el TLCAN en 1994, el comercio regional se ha multiplicado casi cinco veces. En 2024, el intercambio trilateral alcanzó 2,562 millones de dólares diarios —1.8 millones por minuto— y alrededor de 56.2 millones de empleos en la región dependen de ese flujo comercial.
Un dato que desmonta parte del discurso de Trump: el 40% del valor de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos incluye insumos producidos en ese país, lo que significa que el déficit comercial estadounidense responde a una lógica de producción regional compartida, no a competencia desleal.
El “Escudo de las Américas” y la presión sobre China
La negociación no ocurre en el vacío. Trump acaba de lanzar en Miami la coalición militar “Escudo de las Américas” con 12 países, calificó a México como el “epicentro” de la violencia de los cárteles y presiona para que los países reduzcan vínculos con China, justo cuando Pekín le dice a América Latina que la elección de socios comerciales es decisión de cada nación.
Ebrard descartó restricciones a la inversión asiática, pero planteó la pregunta estratégica: “¿Qué podemos producir en México y en Estados Unidos respecto a lo que estamos importando de Asia?”. En las consultas, dijo, se percibió un sentido de urgencia: cada semana de incertidumbre arancelaria es tiempo perdido frente a economías que compiten no solo con subsidios, sino con eficiencias reales e innovación. La apuesta mexicana es usar el T-MEC como piso y la diversificación como horizonte.
El proceso formal de revisión arranca en ocho días. Las conversaciones bilaterales con Canadá comenzarán en mayo, una reunión que el propio Ebrard encabezará por instrucciones de la presidenta Sheinbaum.
FUENTE: INFOBAE.











